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  • Jorge Alonzo

El clima, con una sequía de gran magnitud, pondrá en riesgo a la producción agrícola mundial.

Uruguay no escapa a esa realidad


El panorama es bajista en el corto plazo siguiendo a la enorme incertidumbre por el clima y la inflación, lo que determina que la oferta de mediano plazo siga amenazada.

Estados Unidos, el principal productor de maíz del mundo, levantará su cosecha de maíz más pequeña en tres años. El mismo panorama en la Unión Europea y La Niña puede devastar a los cultivos de América del Sur.

Para fines del año agrícola 2022/23, las existencias reguladoras de maíz del mundo solo serán suficientes para el consumo de solo 80 días, un 28% menos que hace cinco años y el nivel más bajo desde 2010/11, según cifras compiladas por Reuters originadas en el Consejo Internacional de Cereales, una organización intergubernamental.

Serían menos días de existencias de maíz que los que tuvo el mundo en 2012, cuando la última crisis alimentaria mundial provocó disturbios.

El Banco Mundial frente a la escasez de alimentos

Según este informe de Reuters, el Banco Mundial ha destinado US$ 30 mil millones para ayudar a compensar la escasez de alimentos empeorada por la guerra, y el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, anunció la semana pasada casi $3 mil millones en fondos adicionales para combatir la inseguridad alimentaria mundial.

Del otro lado del Atlántico, la producción de la UE será la menor en 15 años, una disminución que en condiciones normales se cubriría con las compras a Ucrania y Rusia, pero allí sigue la guerra y la incertidumbre.

«Es una especie de falsa esperanza de que Ucrania vaya a cerrar la brecha actual entre la oferta y la demanda», dijo a Reuters Gary Blumenthal, director de la consultora agrícola con sede en Washington World Perspectives.

Se espera que Ucrania coseche entre 25 y 27 millones de toneladas de maíz en 2022, frente a los 42,1 millones de toneladas de 2021, tras la invasión de Rusia, según estimaciones oficiales.

Argentina también en vilo

La bolsa Rosario de Argentina recortó sus pronósticos de producción para los cultivos de maíz y trigo del país el miércoles debido a que una sequía prolongada afecta al principal país productor de granos.

Septiembre, al igual que julio y agosto, transcurrió casi sin lluvias en gran parte de la principal canasta agrícola argentina, golpeando los rendimientos del trigo en momentos clave del desarrollo y casi paralizando el inicio de la siembra del maíz, según la bolsa de granos.

En el informe mensual de la bolsa, estimó que la producción de maíz de la cosecha 2022/2023 alcanzaría los 56 millones de toneladas, por debajo de la estimación anterior de 58 millones de toneladas.

200.000 Hás. menos de maíz en Argentina

La superficie estimada para el maíz se redujo a 8 millones de hectáreas, desde los 8,2 millones estimados anteriormente.

Pronosticó la cosecha de trigo 2022/2023 en 16,5 millones de toneladas, por debajo de los 17,7 millones de toneladas anteriores.

Mientras tanto, aumentó su pronóstico para la producción de soja 2022/2023 a 48 millones de toneladas, frente a los 47 millones de toneladas pronosticados anteriormente. Algunos campos que se planea sembrar con maíz se sembrarán con soja, lo que provocará un aumento en la estimación de la bolsa para la soja, y la siembra comenzará en octubre.

“La soja se ajusta nuevamente al alza. Esta vez con 200.000 hectáreas más que dejarán de sembrarse con maíz para elevar el número de siembras de soja previstas a 17,0 millones de hectáreas”, señala el informe de la bolsa.

Fuentes internacionales varias


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