La lana recupera su valor justo al inicio de la zafra de carneros: un espaldarazo para la genética
- Jorge Alonzo

- 27 ene
- 2 Min. de lectura
El 2026 comienza con un aire renovado para el sector ovino uruguayo. Tras varios años de precios deprimidos, el mercado de la lana ha retomado una senda alcista que devuelve confianza y entusiasmo a los productores. Informes del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) confirman que los valores alcanzados en las primeras semanas del año superan niveles no vistos desde mediados de 2021, consolidando un escenario de recuperación firme.

El repunte tiene su origen en los mercados globales. El Indicador de Mercados del Este (IME) en Australia, referencia mundial para el comercio lanero, cerró en US$ 11,04 por kilo base limpia, un incremento del 8% que rompió barreras psicológicas y dio solidez a las negociaciones internas. La escasez de fibras finas y la demanda activa de los centros textiles más exigentes del mundo colocan a Uruguay en una posición estratégica para capitalizar su producción.
Precios locales: la hegemonía de la lana Merino
Los negocios reportados por el SUL muestran un claro premio a la calidad:
Merino de 16,7 micras: ventas excepcionales de hasta US$ 10,00 por kilo de vellón, siempre bajo certificación RWS y acondicionamiento de grifa verde.
Corriedale cruza Merino (21,2 micras): entorno de US$ 7,00 por kilo, con fuerte tracción.
Lanas gruesas (25,8 a 28 micras): estabilidad en torno a US$ 2,60 por kilo, con menor dinamismo.
El mensaje es contundente: la rentabilidad depende de la calidad, el acondicionamiento superior y las certificaciones que garantizan prácticas responsables.
Exportaciones y socios estratégicos
El rubro ovino cerró 2025 con ingresos de US$ 246,6 millones, un crecimiento del 9,4%. En enero de 2026, las exportaciones ya suman US$ 13,8 millones, con China, Italia e India como destinos clave. La estrategia de colocar mayores volúmenes de lana sucia responde a la demanda de procesamiento en el exterior y asegura fluidez comercial.
Desafíos productivos
El stock ovino nacional se encuentra en mínimos históricos, con apenas 4,7 millones de cabezas, mientras que la faena cayó un 33% en 2025. Esta menor oferta de fibra y cueros, aunque desafiante, contribuye a sostener la firmeza de los precios.
La zafra de carneros: genética para el futuro
Este repunte coincide con el inicio de la tradicional zafra de carneros, que en estas semanas despliega decenas de anuncios de remates de ejemplares de gran nivel. Los productores buscan mejorar sus majadas tanto para carne como para lana, apostando a la genética como herramienta clave para enfrentar los desafíos de stock y calidad.
Un marco ideal
La recuperación del valor de la lana otorga un marco ideal para esta zafra: invertir en carneros superiores no solo fortalece la producción de carne ovina, sino que asegura vellones más finos y mejor acondicionados, capaces de capturar los precios premium del mercado internacional.









