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Mercados agropecuarios: entre récords de cosecha y tensiones comerciales

  • 25 abr.
  • 3 min de lectura
La producción récord de maíz en Argentina, la caída global en la oferta de carne y la inminente entrada en vigor del acuerdo Mercosur–Unión Europea marcan el pulso de los mercados agropecuarios en abril de 2026. El clima y la demanda internacional de productos diferenciados completan un panorama de oportunidades y desafíos.


La noticia más destacada en el plano agrícola proviene de Argentina, donde se proyecta una cosecha récord de 61 millones de toneladas de maíz. El aumento de área sembrada —unas 300.000 hectáreas adicionales— consolida al país como uno de los principales jugadores en el mercado mundial de granos.


La soja, por su parte, mantiene precios estables en torno a los US$ 428–430 por tonelada, mientras que el trigo se ubica en US$ 211/t en Chicago y alrededor de $266.000–272.000/t en Rosario. El girasol también gana terreno, expandiendo su área de cultivo hacia nuevas zonas y diversificando la oferta de aceites vegetales.


Uruguay y Brasil: firmeza local, ajuste global

En el ámbito ganadero, la situación es dual. Por un lado, Uruguay muestra firmeza en sus remates de Plaza Rural y Pantalla Uruguay, con precios de referencia sólidos:

  • Novillo en pie: US$ 5,20/kg

  • Vaca: US$ 4,82/kg

  • Ternero: US$ 4,07/kg

Por otro lado, la producción mundial de carne enfrenta un retroceso. Tras cinco años de crecimiento, se prevé una caída de 685.000 toneladas respecto al año pasado, con China y Brasil como principales responsables del ajuste. Este descenso genera tensiones en la oferta global y, en particular, podría presionar los precios en mercados asiáticos al alza, dado que la demanda de proteínas animales en la región es estructuralmente fuerte y depende de importaciones. La menor disponibilidad obliga a los compradores a competir por menos producto, lo que incrementa el valor de la carne en plazas como Shanghái, Hong Kong o Singapur.


Comercio internacional: Mercosur–UE en el centro

El gran movimiento en el tablero comercial es la entrada en vigor del acuerdo Mercosur–Unión Europea, prevista para mayo. La reducción de aranceles abrirá nuevas oportunidades de exportación para carne, granos y lácteos, con impacto directo en Uruguay, Argentina y Brasil. En paralelo, la demanda internacional por productos orgánicos y diferenciados —como azúcar de caña, vino y puré de pera uruguayos— muestra un cambio de tendencia hacia alimentos con valor agregado y certificaciones de origen.


Clima y riesgos

El regreso de El Niño en la segunda mitad del año plantea riesgos de sequías e inundaciones en Sudamérica, lo que podría afectar tanto las cosechas como las pasturas. Además, el estancamiento del sistema de semilla fiscalizada en Argentina genera preocupación sobre la calidad y competitividad agrícola.


Balance regional

El panorama agropecuario de abril 2026 combina luces y sombras:

  • Argentina celebra un récord en maíz y estabilidad en soja y trigo.

  • Uruguay consolida precios firmes en su ganadería y gana terreno en exportaciones orgánicas.

  • Brasil y China ajustan su producción de carne, generando incertidumbre en la oferta global y presionando precios en Asia.

  • El Mercosur se prepara para un salto comercial con la UE, que podría redefinir las reglas del juego.


Momento de transición

Los mercados agropecuarios atraviesan un momento de transición: mientras Argentina y Uruguay muestran señales positivas, la caída en la producción de carne y los riesgos climáticos recuerdan que la estabilidad nunca está garantizada. El acuerdo Mercosur–UE aparece como la gran oportunidad para reposicionar a la región en el comercio mundial, aunque su éxito dependerá de cómo los países logren adaptarse a un escenario cada vez más exigente y competitivo.

 
 
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