Tres miradas al agro uruguayo en un mundo de cambios geopolíticos y mercados en tensión
En un escenario internacional marcado por la reciente tregua en los conflictos globales y por la “montaña rusa” de los precios del petróleo, los fertilizantes y los costos del transporte marítimo, aéreo y terrestre, el agro uruguayo enfrenta oportunidades y desafíos que se redefinen semana a semana. Las entrevistas realizadas por CharrúaTV con Ignacio Bartesaghi, Eduardo Blasina y Federico Morixe —grabadas hace algunas semanas pero aún plenamente vigentes— ofrecen tres perspectivas complementarias: la geopolítica y los acuerdos comerciales que condicionan el acceso a mercados, el momento histórico de la ganadería con precios récord para el ternero y la carne, y la volatilidad de los granos que obliga a productores a tomar decisiones estratégicas en tiempo real. Tres voces que ayudan a entender cómo Uruguay puede posicionarse en un mundo cada vez más incierto, pero también lleno de oportunidades para quienes sepan anticiparse y adaptarse.


Ignacio Bartesaghi – Geopolítica y comercio internacional
El especialista en comercio exterior Ignacio Bartesaghi analizó cómo la política internacional está reconfigurando el tablero del comercio mundial y qué significa esto para Uruguay. Señaló que el primer año de la administración Trump generó cambios sistémicos, alterando vínculos con Europa y China y creando un escenario de incertidumbre que obliga a los países a reaccionar con rapidez. En este contexto, Uruguay enfrenta un mundo más dinámico y riesgoso, donde las oportunidades de negocio existen pero requieren reformas internas para ser competitivos: reducción de costos portuarios y laborales, mejoras en infraestructura y educación, y una estrategia clara de acceso a mercados. Bartesaghi destacó que el acuerdo Mercosur–Unión Europea abre enormes posibilidades, especialmente para el sector cárnico, aunque su implementación depende de la voluntad política europea. También advirtió que Uruguay debe acelerar negociaciones con Asia y otros bloques, evitando la lentitud institucional que lo deja rezagado. En su visión, el país debe mantener relaciones sólidas tanto con Estados Unidos como con China, sin elegir entre socios estratégicos, porque de esa diplomacia equilibrada depende gran parte del futuro exportador.
Eduardo Blasina – Ganadería en un momento histórico

El ingeniero agrónomo Eduardo Blasina subrayó que la ganadería uruguaya atraviesa un momento excepcional, con precios récord para el ternero que superan los 4 dólares por kilo y una valorización inédita de la carne en los mercados internacionales. Explicó que esta firmeza responde a una combinación de factores: fuerte demanda externa, reputación de Uruguay como proveedor confiable y una oferta limitada de ganado. Para los criadores, históricamente más vulnerables, este escenario significa un respaldo económico que les permite enfrentar sequías y dificultades con mayor solidez. Sin embargo, también surgen interrogantes sobre la capacidad de la industria frigorífica para sostener estos valores y sobre el impacto del tipo de cambio en la competitividad. Blasina insistió en que Uruguay no será un país barato, pero debe trabajar en simplificar y hacer más eficiente al Estado, evitando costos superfluos y preservando servicios estratégicos como salud, educación y trazabilidad. En el plano internacional, destacó que la imprevisibilidad de Estados Unidos acelera la urgencia de acuerdos comerciales en Europa, Canadá y Asia, lo que abre oportunidades para ampliar cupos de carne y consolidar mercados. Su conclusión es clara: el agro uruguayo está mejorando, aunque el mundo es cada vez más riesgoso, y la clave será aprovechar las sinergias con socios que valoran reglas claras y previsibilidad.

Federico Morixe – Mercados agrícolas y volatilidad
El analista Federico Morixe enfatizó que la geopolítica volvió a poner la volatilidad en el centro de los mercados agrícolas. Señaló que decisiones políticas y rumores de acuerdos, como los de Trump con China, pueden disparar la soja 20 dólares en apenas tres días, generando oportunidades para productores que saben usar herramientas de cobertura y ventas a futuro. Morixe advirtió que Sudamérica debe aprender a capitalizar estas oscilaciones con acuerdos propios, porque de lo contrario pierde competitividad frente a Estados Unidos. En el caso del maíz, explicó que el clima cambió radicalmente las proyecciones: lo que parecía una sobreoferta récord en la región se transformó en escasez por sequías y demoras en Argentina, Paraguay y Uruguay. Esto obliga a consumidores a salir a comprar activamente y replantear estrategias. Para Uruguay, el desafío es dejar de exportar granos sin procesar y apostar a valor agregado en carne, harina y aceite, aprovechando su reputación como exportador confiable. Morixe fue claro: el maíz en Uruguay es tan caro como el combustible, por lo que la única salida es transformarlo en productos de mayor valor. Su análisis concluye que los próximos dos o tres años estarán marcados por volatilidad política y climática, y que la capacidad de anticiparse será decisiva para el éxito del agro nacional.
Un sector en movimiento
El agro uruguayo se encuentra en un cruce de caminos: precios récord que entusiasman, mercados agrícolas que exigen reflejos rápidos y un tablero geopolítico que cambia constantemente. La conclusión de los tres analistas es clara: el dinamismo internacional obliga a Uruguay a estar preparado, diversificar mercados y fortalecer su capacidad de respuesta.




