UE encamina aprobación de acuerdo con Mercosur; y mantiene fuerte proteccionismo
- Jorge Alonzo

- 3 sept
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Un paso clave hacia la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo.

Análisis
por Jorge Alonzo
El Acuerdo UE-Mercosur abre una ventana de oportunidades para Uruguay, pero también exige una mirada crítica y proactiva. Será clave garantizar que los beneficios lleguen a los productores, que se respeten las condiciones de acceso y que se promueva una inserción internacional basada en calidad, sostenibilidad y diferenciación.
Uruguay tiene mucho para ofrecer, pero también mucho que defender. La diplomacia comercial, el diálogo técnico y la articulación público-privada serán fundamentales para que este acuerdo se traduzca en desarrollo real para el país agropecuario que somos.
La Comisión Europea ha presentado formalmente su propuesta para la firma del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur, un paso clave hacia la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo.
Para Uruguay, este acuerdo representa una oportunidad histórica de consolidar su perfil exportador, especialmente en sectores primarios como la carne, los lácteos, el arroz y otros productos agroindustriales.
Como país 100% agropecuario, con una economía profundamente vinculada al comercio exterior, Uruguay se posiciona como un socio estratégico en este nuevo escenario. La apertura del mercado europeo, con reducción de aranceles y fortalecimiento de cadenas de valor, puede traducirse en mayor competitividad para nuestros productos, acceso preferencial a más de 700 millones de consumidores y nuevas oportunidades de inversión en infraestructura y tecnología agropecuaria.
Un acuerdo con impacto global, pero mirada local
Desde Bruselas, se destaca que el acuerdo permitirá a las empresas europeas acceder a materias primas clave con garantías ambientales y laborales. Sin embargo, desde Uruguay, el foco está puesto en cómo se equilibrarán las condiciones de acceso para nuestros productos frente a las protecciones que la UE mantendrá para sus sectores sensibles.
Por ejemplo, si bien se habilitan cuotas preferenciales para carne bovina y aviar, estas representan apenas el 1,5% y 1,3% de la producción europea, respectivamente. Además, se prevén salvaguardas para evitar impactos negativos en los mercados europeos, lo que obliga a Uruguay a mantener altos estándares sanitarios, trazabilidad y diferenciación de calidad para competir en nichos de valor agregado.
Cuidar la competitividad interna para aprovechar el acuerdo
El acuerdo UE-Mercosur ofrece una oportunidad histórica para Uruguay como país agroexportador. Pero para que los beneficios de la baja de aranceles se traduzcan en competitividad real, es clave no aumentar tributos ni costos internos que afecten a las cadenas productivas. Si encarecemos la producción local, corremos el riesgo de perder en casa lo que ganamos afuera. Uruguay debe acompañar esta apertura con políticas fiscales, logísticas y regulatorias que fortalezcan al productor y aseguren una inserción inteligente y sostenible.Carne uruguaya: calidad, trazabilidad y reputación
La carne vacuna es uno de los principales productos de exportación de Uruguay hacia la UE, con reconocimiento por su trazabilidad, bajo uso de antibióticos y producción a cielo abierto. Además ha aprobado un protocolo que asegura una cadena productiva que pone el foco en evitar la deforestación, asunto en el que la UE ha puesto énfasis particularmente. Este acuerdo podría consolidar aún más esa reputación, siempre que se logre armonizar criterios sanitarios y fitosanitarios sin generar barreras técnicas al comercio.
La Comisión Europea ha aclarado que no se modificarán los requisitos SPS, pero sí se intensificarán los controles en origen. Para Uruguay, esto implica reforzar sus sistemas de certificación, auditoría y cumplimiento, en línea con las exigencias del consumidor europeo.
Agroindustria, indicaciones geográficas y valor agregado
El acuerdo también contempla la protección de 344 indicaciones geográficas europeas, lo que abre el debate sobre cómo Uruguay puede posicionar sus propios productos con identidad territorial: quesos artesanales, vinos, mieles, arroz de calidad diferenciada, entre otros. La agroindustria nacional tiene la oportunidad de crecer en valor agregado si se articulan políticas de promoción, certificación y acceso a mercados.
Inversión, sostenibilidad y cooperación técnica
La UE plantea este acuerdo como una plataforma para avanzar en la transformación ecológica y digital de las economías. Uruguay, con su matriz energética renovable y su vocación agroecológica, puede ser un socio ideal en proyectos de cooperación técnica, innovación en producción sostenible y trazabilidad digital.
Además, el acuerdo podría facilitar inversiones europeas en infraestructura rural, logística, biotecnología y servicios vinculados al agro, fortaleciendo el ecosistema productivo nacional.









