Uruguay refuerza su blindaje sanitario: 499 expedientes por residuos biológicos en dos años
- 2 ago
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La estrategia del MGAP para sostener la confianza de los mercados internacionales
En el corazón de la política agroalimentaria uruguaya, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) dio a conocer un dato que revela tanto la rigurosidad del sistema como la magnitud del desafío: entre 2025 y lo que va de 2026 se iniciaron 499 expedientes por detección de residuos biológicos en alimentos de origen animal.

Lejos de ser un signo de alarma, la cifra refleja la capacidad del país para detectar, trazar y corregir irregularidades antes de que comprometan la inocuidad de los alimentos y, con ello, la reputación de Uruguay como proveedor confiable en los mercados internacionales.
Un sistema que no descansa
La Dirección General de Servicios Ganaderos (DGSG), a través del Programa Nacional de Residuos Biológicos (PNRB), intensificó los controles en frigoríficos y tambos, con un aumento del 20% en el muestreo oficial. El resultado fue inmediato: más hallazgos, más expedientes, pero también más transparencia.
Plan correctivo
Cada caso activa un mecanismo preciso: la trazabilidad individual del ganado, orgullo nacional, permite identificar el establecimiento de origen en cuestión de días. Los predios involucrados quedan interdictos en el SNIG, bloqueados para enviar animales a faena hasta que se presente un plan correctivo.
Corrección, no castigo
El MGAP insiste en que la interdicción no es sanción, sino medida preventiva. El productor debe trabajar junto a un veterinario para diseñar un plan de acción que asegure el cumplimiento de los tiempos de espera en medicamentos y evite nuevas detecciones.
En paralelo, se despliegan campañas de capacitación y un nuevo etiquetado en los envases veterinarios, donde los períodos de retiro aparecen destacados para reducir el riesgo de incumplimientos por desconocimiento.
Normas y mercados
El Decreto 88/026, aprobado en abril de 2026, actualizó el marco normativo y derogó disposiciones anteriores, fijando límites máximos de residuos y protocolos de actuación.
La lógica es clara: cada expediente es una prueba de que el sistema funciona. Uruguay no esconde los hallazgos, los enfrenta y los convierte en garantía de confianza para sus compradores.
Una narrativa de confianza
En tiempos donde la inocuidad es tan valiosa como la calidad, Uruguay apuesta a mostrar que su blindaje sanitario es real y operativo. Los 499 expedientes no son un problema, sino la evidencia de un país que prefiere transparentar y corregir antes que arriesgar mercados.
La historia que cuenta el MGAP es la de un sistema que se anticipa, que protege y que reafirma la marca Uruguay en el mundo: alimentos seguros, trazables y confiables




