Con la lupa en Uruguay: Carencia de controles internos expone a nuestro país en soja y carne
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Un consenso claro: "Uruguay debe revisar y fortalecer sus sistemas de control interno"

La debilidad de los sistemas de control oficial y la falta de regularidad en los cuidados de los productores se transformaron en el centro de la discusión tras dos notificaciones recientes de China: la detección de organismos cuarentenarios en embarques de soja uruguaya y el hallazgo de trazas de garrapaticidas en carne bovina.
Lo que podría parecer un episodio aislado revela un patrón: Uruguay enfrenta crecientes exigencias internacionales con mecanismos internos que no logran garantizar estándares homogéneos y consistentes. La consecuencia es un riesgo directo para los principales rubros de exportación del país, que dependen en gran medida del mercado chino.
Soja bajo observación
China notificó que hasta un 80% de los embarques de soja uruguaya presentan irregularidades fitosanitarias. Aunque no hubo rechazos inmediatos, la advertencia pone en evidencia que los controles internos no alcanzan para cumplir con la política de “tolerancia cero” aplicada por el gigante asiático. Agustín Giudice, director de Servicios Agrícolas, reconoció que “hay que depurar qué corresponde a nuestro protocolo y qué son exigencias adicionales de China”, pero admitió que lograr ausencia absoluta de malezas es “casi imposible” sin un refuerzo integral de la cadena de inspección.
Carne en la mira
En paralelo, se detectaron trazas de garrapaticidas en una partida de carne bovina. Aunque se trató de residuos mínimos, la notificación expone nuevamente la fragilidad de los controles internos y la falta de disciplina en el manejo sanitario por parte de algunos productores. El riesgo es que se suspendan habilitaciones de plantas exportadoras o incluso se destruyan partidas completas en destino.
Un problema estructural
Controles oficiales insuficientes: se concentran en etapas finales, cuando el producto ya está en tránsito.
Productores desparejos: algunos cumplen estrictamente, otros relajan prácticas por costos o tiempos.
Dependencia de China: con 80% de la soja y más del 60% de la carne orientados a ese mercado, cualquier observación se amplifica.
Riesgo reputacional: cada notificación erosiona la confianza y puede derivar en sanciones más duras.
Respuesta y desafíos
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca mantiene contacto con autoridades chinas para evitar sanciones inmediatas, pero el consenso es claro: Uruguay debe revisar y fortalecer sus sistemas de control interno. La doble alerta en soja y carne obliga a un cambio cultural en la producción agroexportadora: más disciplina, más trazabilidad y más consistencia. Solo así el país podrá sostener su credibilidad en un mercado cada vez más exigente.




