El paro de FOICA, una medida que desafía la lógica productiva nacional
- Jorge Alonzo

- 28 oct
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OPINIÓN CHARRUATV- Por Jorge Alonzo

En un momento de auge histórico para la cadena cárnica uruguaya, la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (FOICA) ha convocado un paro general de 24 horas para el 29 de octubre, con movilización incluida.
La medida, lejos de insertarse en una lógica de mejora sectorial, parece responder a una narrativa de confrontación que ya no representa los desafíos reales del país.
Uruguay se encuentra en una coyuntura excepcional: la carne es el principal producto de exportación, con mercados exigentes que valoran la trazabilidad, la sanidad y la continuidad operativa.
Cada jornada de paralización en los frigoríficos implica pérdidas económicas, riesgos reputacionales y una afectación directa a miles de trabajadores indirectos—desde transportistas hasta pequeños productores rurales.
FOICA justifica el paro en la defensa de la negociación colectiva, el reclamo de aumentos salariales y la extensión del seguro de paro para trabajadores sin cobertura.
Sin embargo, los trabajadores de los frigoríficos ya cuentan con condiciones laborales que superan ampliamente el promedio nacional: salarios por encima de la media, regímenes especiales de seguro de paro, y estabilidad en un sector que, según datos sindicales, opera con solo cinco plantas activas durante todo el año.
¿Es justo paralizar una industria estratégica por demandas que no reflejan una situación de emergencia?
Más aún, la movilización se enmarca en una convocatoria del PIT-CNT que incluye reivindicaciones generales como la reducción de la jornada laboral y el aumento presupuestal en educación, diluyendo los reclamos específicos del sector cárnico en una plataforma sindical amplia y poco focalizada.
Esto refuerza la percepción de que el paro responde más a una lógica de lucha de clases que a una estrategia de mejora sectorial.
Desde CharruaTV, consideramos que la defensa del trabajo no puede implicar el sacrificio de la producción.
La industria frigorífica no es solo un motor económico: es un símbolo de la capacidad productiva nacional, del esfuerzo rural y del prestigio internacional que Uruguay ha construido con décadas de trabajo serio.
Paralizarla sin una causa proporcional es un acto irresponsable que pone en riesgo mucho más que una negociación salarial.
El sindicalismo tiene un rol fundamental en la historia democrática del país, pero también una responsabilidad: adaptarse a los tiempos, priorizar el diálogo y evitar medidas que dañen a quienes dicen representar.
En este caso, el paro de FOICA parece más una expresión de rigidez ideológica que una herramienta legítima de mejora.
Uruguay necesita sindicatos que construyan, no que bloqueen. Que negocien, no que impongan. Que entiendan que el privilegio de tener trabajo en un sector pujante debe ir acompañado de compromiso con el país entero.
Porque cuando se paraliza un frigorífico, no se afecta solo a sus trabajadores: se afecta a toda la cadena, a toda la economía, y a toda la sociedad.









