Encalado: una práctica en crecimiento para potenciar la productividad agrícola
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La Encuesta Agrícola Primavera–Verano 2025/26 de la DIEA confirma que el encalado de suelos comienza a ganar protagonismo en Uruguay. Aunque todavía representa un porcentaje reducido de la superficie agrícola, la tendencia refleja una mayor conciencia sobre la necesidad de regular el pH y sostener la fertilidad para obtener mejores rendimientos.

El relevamiento abarcó más de 1,5 millones de hectáreas agrícolas, y dentro de esa vasta superficie apenas 7.206 hectáreas recibieron encalado. Puede parecer poco —apenas un 2,04% del total—, pero marca un cambio de rumbo en el manejo de suelos. En esas áreas se aplicaron 17.898 toneladas de producto comercial, con una dosis promedio de 2,48 toneladas por hectárea. El carbonato de calcio fue el protagonista, aunque también se registraron aplicaciones de dolomita y mezclas con magnesio y azufre, mostrando que los productores empiezan a diversificar las estrategias de corrección.
Objetivo: regular el pH y mejorar rendimientos
El encalado no es un simple agregado: es una herramienta técnica para devolver equilibrio al suelo. Al corregir la acidez, se liberan nutrientes que estaban bloqueados y se potencia la eficiencia de los fertilizantes.
Los suelos mejoran su estructura y actividad biológica, favoreciendo la vida microbiana.
Los cultivos de soja, trigo y maíz encuentran un ambiente más propicio para crecer.
La práctica contribuye a la sustentabilidad de los sistemas agrícolas, evitando que la degradación química erosione la productividad a largo plazo.
Adopción y desafíos
El dato es claro: solo 13% de las explotaciones declaró haber encalado alguna chacra en los últimos tres años. La práctica se concentra en predios medianos y grandes, con mayor capacidad de inversión y planificación. El desafío ahora es masificar el encalado en productores familiares y medianos, donde cada punto de productividad ganado puede marcar la diferencia. La clave estará en difundir conocimiento, facilitar acceso a insumos y mostrar resultados concretos en rendimiento.
Lectura estratégica
El crecimiento del encalado refleja un cambio cultural en el manejo de suelos. Aunque todavía incipiente, la práctica se proyecta como un eje técnico clave para sostener la competitividad agrícola de Uruguay. La combinación de ajuste químico, rotación de cultivos y planificación será fundamental para consolidar sistemas más productivos y resilientes frente a los desafíos climáticos y de mercado.




