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La vida rural en cuatro homenajes en la inauguración de la Expo Prado 2026

hace 2 días
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Malena Sanguinetti, Marisa Viera Risso, Isabel Chiarino, Dr. Jaime Castelles, cuatro reconocimientos a ejemplos de resiliencia y cercanía con la vida rural

En el acto inaugural de la 121.ª Rural del Prado, la Asociación Rural del Uruguay entregó cuatro reconocimientos: tres a mujeres rurales y uno a un destacado directivo y productor agropecuario


La distinción, ya tradicional en la apertura, busca visibilizar trayectorias que sostienen la producción, el relevo generacional y el arraigo en el interior.


Las tres mujeres homenajeadas; Malena Sanguinetti, Marisa Viera Risso e Isabel Chiarino, representan distintos eslabones de la ruralidad uruguaya.

se trata de productoras y emprendedoras cuya labor cotidiana —en tambos, chacras, elaboraciones artesanales, gestión familiar o liderazgo gremial local— suele quedar menos expuesta que la de los grandes expositores de pista.


El reconocimiento pone de relieve su aporte a la economía familiar, a la conservación de saberes y a la continuidad de explotaciones en departamentos del interior.


En ediciones anteriores la ARU ha distinguido queseras artesanales, chacareras y productoras de distintos rubros; en 2026 el criterio se mantiene: destacar a quienes trabajan el predio, transforman materia prima y sostienen comunidades rurales.


El cuarto homenaje correspondió a un directivo y productor agropecuario de larga trayectoria, Dr. Vet. Jaime Castells, figura vinculada tanto a la actividad gremial como a la mejora genética y a la gestión de empresas rurales.


El perfil combina la dirección institucional —participación en comisiones, exposiciones o asociaciones de raza— con la práctica concreta en el campo.


La ARU suele elegir a referentes que han aportado a la institucionalidad del sector y a la calidad de la cabaña nacional. Los cuatro reconocidos subieron al escenario durante el acto presidido por Rodrigo Granja, Rafael Ferber y Mario Bergara.


Recibieron una distinción institucional ante autoridades nacionales y departamentales, expositores y público. El momento se insertó entre los discursos y el corte de cinta, como parte del protocolo que combina celebración de la muestra con memoria de quienes hacen posible el agro uruguayo más allá de los reflectores de las pistas.


Estos homenajes cumplen una función simbólica y práctica: acercan al visitante urbano la diversidad de la ruralidad, no solo la de las razas campeonas, y reafirman que la Expo Prado también es un espacio de reconocimiento social.


En un año en que la muestra estrena los tres galpones históricos restaurados y registra un incremento de animales, la ARU eligió poner en el centro a quienes, desde distintos roles, sostienen el tejido productivo del interior.



 
 
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