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Menos soja por sequía, impactó en exportaciones de agosto y redujo ingresos en US$ 210 millones

  • hace 2 días
  • 2 min de lectura
La sequía histórica que afectó al agro uruguayo redujo los rendimientos de soja a niveles mínimos y arrastró al comercio exterior.

Las sequías de 2023 y 2025 redujeron los volúmenes a niveles históricamente bajos, impactando directamente en las exportaciones y en el ingreso de divisas.
Las sequías de 2023 y 2025 redujeron los volúmenes a niveles históricamente bajos, impactando directamente en las exportaciones y en el ingreso de divisas.

En agosto, las exportaciones de bienes totalizaron US$ 1.121 millones, lo que implicó una caída del 16% interanual y una reducción de ingresos por US$ 210 millones respecto al mismo mes de 2025.


La soja, epicentro del retroceso

La sequía dejó su marca más visible en la soja. En agosto, las ventas externas apenas alcanzaron US$ 86 millones, un desplome del 70% interanual que refleja la magnitud del golpe. El volumen exportado se derrumbó en la misma proporción (-72%), con una cosecha que fue 50% menor que la campaña pasada.


China en retraccion

China, destino habitual y comprador del 80% de la oleaginosa uruguaya, también se retrajo: sus compras cayeron 73%, confirmando que el impacto climático se tradujo en menos barcos cargados y menos divisas en las arcas nacionales. En el acumulado de enero a agosto, la soja retrocedió 46%, totalizando US$ 546 millones, y arrastrando consigo buena parte del balance exportador.


Datos clave de la evolución (millones de toneladas)

  • 2021: 2,40 Mt – campaña afectada por falta de lluvias, rendimiento muy bajo (641 kg/ha).

  • 2022: 3,40 Mt – recuperación con mejores condiciones climáticas.

  • 2023: 1,20 Mt – caída histórica por sequía prolongada.

  • 2024: 2,60 Mt – repunte parcial, aunque con exceso de lluvias en cosecha.

  • 2025: 0,80 Mt – nuevo mínimo, con rendimientos en torno a 641 kg/ha, reflejo del estrés hídrico .


Lectura estratégica

  • La sequía de 2023 y 2025 redujo los volúmenes a niveles históricamente bajos, impactando directamente en las exportaciones y en el ingreso de divisas.

  • La recuperación de 2024 mostró la resiliencia del sector, pero también la vulnerabilidad frente a excesos de lluvia.

  • La soja sigue siendo el cultivo estrella del agro uruguayo, pero su volatilidad climática obliga a diversificar con colza, carinata y maíz.


Carne y celulosa sostienen parcialmente

Mientras la soja se desplomaba, otros rubros intentaron sostener el tablero. La carne bovina aportó US$ 214 millones, aunque con una baja del 12% en valor y del 23% en volumen. La celulosa, segundo producto en importancia, sumó US$ 205 millones, pero también retrocedió un 9% en el mes.

Los lácteos sufrieron un duro golpe: cayeron 29% en agosto, especialmente por la retracción de la demanda africana. En contraste, la colza y la carinata fueron la excepción positiva, con un crecimiento acumulado de 169%, mostrando que la diversificación agrícola puede ser un salvavidas en tiempos de crisis climática.


Alteración de la estructura exportadora

La sequía redujo los ingresos de exportación en US$ 210 millones, alterando la estructura exportadora y desplazando a la soja de su rol tradicional como líder en divisas. El déficit hídrico acumulado provocó granos livianos, menor área cosechada y pérdida de calidad, afectando la competitividad internacional.

 

 
 
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