Ola de calor y déficit hídrico reavivan el debate sobre planes de riego en Uruguay
- Jorge Alonzo

- 23 ene
- 2 Min. de lectura
La nueva ola de calor y la ausencia de lluvias previstas para los próximos diez días ponen nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de los cultivos de verano en Uruguay. El maíz de primera ya registra pérdidas de rendimiento, mientras que la soja y el maíz de segunda enfrentan riesgos crecientes en su etapa crítica de desarrollo.

Ante este escenario, técnicos y productores coinciden en que la expansión de sistemas de riego es una herramienta clave para sostener la productividad agrícola.
En los últimos años, Uruguay ha avanzado en la regulación del uso del agua para riego, con normas que establecen planes de manejo, autorizaciones de la Dirección Nacional de Agua (DINAGUA) y exigencias de sustentabilidad ambiental.
Acelerar procesos de adopción
El desafío ahora es acelerar la adopción de estos sistemas en distintos puntos del país, especialmente en regiones del litoral norte y centro, donde el déficit hídrico golpea con mayor fuerza.
Para ello, se vuelve fundamental el acceso a créditos blandos y financiamiento específico, que permitan a los productores invertir en infraestructura de riego sin comprometer su viabilidad económica.
Lineas de crédito
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y el Banco República han instrumentado en los últimos años líneas de crédito orientadas a proyectos de riego, pero la magnitud de los eventos climáticos recientes exige reforzar estas políticas y ampliar su alcance.
La combinación de tecnología, financiamiento accesible y marco regulatorio claro aparece como la única vía para transformar el riego en un verdadero seguro productivo frente a la variabilidad climática.
En el país más ganadero del mundo, donde la agricultura es soporte esencial de la cadena cárnica y de exportación, los avatares climáticos de esta campaña reafirman que el riego ya no es una opción, sino una necesidad estratégica para la resiliencia del agro uruguayo.
Marco regulatorio y financiamiento para el riego en Uruguay
Normas y regulaciones recientes
Ley de Riego (2017, reglamentada en 2018): habilita la creación de asociaciones de riego y establece el marco legal para proyectos colectivos.
DINAGUA – Autorizaciones de uso de agua: todo proyecto de riego debe contar con permisos de la Dirección Nacional de Agua, garantizando sustentabilidad y control ambiental.
Planes de uso y manejo de suelos (MGAP): obligatorios para productores agrícolas, incluyen pautas de conservación y prácticas de riego responsables.
Plan Nacional de Riego: promueve la expansión de sistemas en zonas críticas, con énfasis en eficiencia hídrica y adaptación al cambio climático.
Créditos blandos y apoyo financiero
Banco República (BROU): líneas de crédito específicas para proyectos de riego, con plazos extendidos y tasas preferenciales.
Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE): programas de apoyo a inversiones en infraestructura hídrica y tecnologías de riego.
MGAP – Fondos sectoriales: incentivos para proyectos piloto y adopción de tecnologías innovadoras en riego.
Impacto esperado
Mayor resiliencia productiva frente a olas de calor y déficit hídrico.
Reducción de pérdidas en cultivos de verano (maíz, soja).
Fortalecimiento de la competitividad internacional de Uruguay como proveedor confiable de granos y carne.









