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Polémica por residuos de garrapaticidas enfrenta a gobierno, productores y frigoríficos

  • 9 abr
  • 3 Min. de lectura

El vicepresidente de Plaza Rural, Álvaro García, fue categórico en declaraciones a CharrúaTV: “No se puede mentir sobre la aplicación de garrapaticidas.

La detección de residuos de garrapaticidas en carne exportada a China desató un debate nacional sobre los tiempos de espera tras la aplicación de estos productos y la responsabilidad de los productores al enviar ganado a venta y faena.

Álvaro García vicepresidente de Plaza Rural

El vicepresidente de Plaza Rural, Álvaro García, reclamó “no mentir” sobre el uso de garrapaticidas, mientras la Asociación Rural del Uruguay y la gremial de frigoríficos plantean medidas drásticas para preservar la reputación del país.


La carne uruguaya, símbolo de prestigio internacional y motor de la economía agroexportadora, enfrenta un nuevo desafío sanitario y reputacional: la presencia de residuos de garrapaticidas en lotes exportados a China.


El episodio encendió las alarmas en el Ministerio de Ganadería y abrió un debate profundo entre productores, intermediarios y frigoríficos sobre el cumplimiento de los tiempos de espera tras la aplicación de estos productos.


Respetar los tiempos de espera

El vicepresidente de Plaza Rural, Álvaro García, fue categórico en declaraciones a CharrúaTV: “No se puede mentir sobre la aplicación de garrapaticidas. Si un productor aplicó el producto, debe respetar los tiempos de espera antes de enviar el ganado a venta. De lo contrario, pone en riesgo no solo su negocio, sino la credibilidad de todo el país”. García subrayó que la transparencia es clave para sostener la confianza de los mercados internacionales y evitar sanciones que podrían replicar el impacto devastador de la aftosa en 2001.


Garrapata: pérdidas anuales de entre 95 y 100 millones de dólares

El reclamo de Plaza Rural se suma a la preocupación del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), que estima pérdidas anuales de entre 95 y 100 millones de dólares por los efectos de la garrapata y los residuos químicos. El ministro Alfredo Fratti advirtió que el incumplimiento de los tiempos de espera compromete la salud pública y la reputación de Uruguay como proveedor confiable.



ARU: “No se trata solo de castigar"

Por su parte, el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) respaldó la necesidad de reforzar controles y sanciones, pero también reclamó mayor capacitación y acompañamiento técnico para los productores.

“No se trata solo de castigar, sino de generar conciencia y responsabilidad compartida. El productor debe entender que el uso indebido de garrapaticidas es un problema que trasciende su establecimiento”, señaló.


Creciente controversia

La tensión se agudizó con el borrador que circula en la gremial de frigoríficos, que plantea una medida drástica: no pagar las tropas que lleguen a faena y resulten con trazas de garrapaticidas. La propuesta busca trasladar la responsabilidad directamente al productor, generando un fuerte incentivo económico para cumplir con los tiempos de espera.

Sin embargo, la iniciativa genera controversia: algunos productores consideran que se trata de una sanción excesiva que no contempla las dificultades prácticas del combate a la garrapata.


Consignatarios reclaman reglas claras y uniformes

El debate también involucra a los intermediarios de ganado, quienes reclaman reglas claras y uniformes para evitar conflictos en las operaciones de consignación. La falta de transparencia sobre la aplicación de garrapaticidas no solo afecta la relación entre productor y frigorífico, sino que compromete la confianza en el sistema de comercialización.


Trazabilidad para el uso de garrapaticidas

En este escenario, el gobierno convocó a una mesa de diálogo con todos los actores de la cadena cárnica. El objetivo es consensuar un protocolo que garantice el cumplimiento de los tiempos de espera y evite la presencia de residuos en carne destinada a exportación. La discusión incluye la posibilidad de establecer un sistema de trazabilidad específico para el uso de garrapaticidas, complementando el actual esquema de identificación animal.



La crisis recuerda inevitablemente la experiencia de la aftosa en 2001, cuando Uruguay perdió mercados clave y sufrió un golpe económico e institucional de gran magnitud. Hoy, el desafío es distinto pero igualmente delicado: preservar la reputación de la carne uruguaya en un mundo cada vez más exigente en materia de inocuidad y calidad.



El mensaje de Álvaro García resume el espíritu de la discusión: “La carne uruguaya es un patrimonio nacional. No podemos arriesgarla por irresponsabilidades individuales. La transparencia y el cumplimiento de las normas son la única garantía de futuro”.


Eslabones tensionados

La polémica por los residuos de garrapaticidas expone las tensiones entre productores, intermediarios y frigoríficos, pero también abre una oportunidad para fortalecer la institucionalidad y la confianza en la cadena cárnica. Uruguay enfrenta un dilema: endurecer sanciones o apostar a la capacitación y la corresponsabilidad. Lo cierto es que el país no puede permitirse un nuevo golpe a su prestigio internacional.

 
 
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