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Mercosur–UE: oportunidad histórica con grandes desafíos para exportadores

  • Foto del escritor: Jorge Alonzo
    Jorge Alonzo
  • 14 nov
  • 2 Min. de lectura

Las empresas deberán enfrentar grandes desafios para poder aprovechar el pacto, frente al Dólar “planchado" y altos costos productivos

La expectativa por la firma del pacto comercial entre Mercosur y la Unión Europea crece de cara al 19 de diciembre, fecha en que se ratificarían los documentos centrales. El acuerdo busca abrir mercados y atraer inversiones, pero enfrenta resistencias dentro de la UE, especialmente de países como Francia.
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En Uruguay, el debate se centra en cómo aprovechar las oportunidades sin poder alterar demasiado su estructura de costos.

El país es visto como “caro” en términos de servicios, logística y energía, lo que limita su competitividad frente a vecinos más baratos.

Sin embargo, especialistas señalan que el acuerdo puede generar un marco de estabilidad y previsibilidad para atraer capitales, sobre todo en sectores de exportación.


Piezas clave: Seguridad jurídica y estabilidad institucional

La Cámara de Comercio e Industria Franco-Uruguaya organizó un foro con la embajadora francesa en Montevideo, donde se discutieron los desafíos de inversión y las condiciones que Uruguay debería ofrecer.

Se destacó que el pacto no resolverá automáticamente los problemas internos, pero sí puede abrir puertas para empresas que valoren seguridad jurídica y estabilidad institucional.


Oportunidad histórica para diversificar mercados

En síntesis, el acuerdo Mercosur–UE representa una oportunidad histórica para diversificar mercados y captar inversión, aunque Uruguay deberá enfrentar sus propios límites de competitividad y costos estructurales que no son fáciles de modificar


Escenario comparativo: acuerdo Mercosur–UE y dólar bajo

  • Exportador agropecuario:   El pacto abre mercados europeos, pero el dólar bajo reduce ingresos en pesos y resta competitividad frente a vecinos con monedas más depreciadas. El desafío será sostener márgenes con eficiencia y valor agregado.

  • Importador de tecnología e insumos:   Se beneficia doblemente: el acuerdo facilita acceso a bienes europeos y el dólar barato abarata costos. Este sector puede ganar dinamismo y ampliar inversiones.

  • Consumidor urbano:   El dólar bajo abarata viajes y productos importados, mientras el acuerdo promete mayor variedad y precios más competitivos. El impacto es positivo en el corto plazo, aunque depende de la estabilidad fiscal.

 
 
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