Otra “piedra en el zapato": El acuerdo UE/MERCOSUR dilatado por dudas jurídicas en el Viejo Continente
- Jorge Alonzo

- hace 13 horas
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Uruguay atraviesa un momento decisivo en su inserción internacional, marcado por avances simultáneos en tres frentes estratégicos: Estados Unidos, la Unión Europea y China. La dinámica global, sin embargo, introduce matices que obligan a leer cada paso con cautela.

Análisis del contexto geopolítico y comercial
Por Jorge Alonzo
El embajador de Estados Unidos en Uruguay, Lou Rinaldi, anunció el 15 de enero su compromiso de ampliar las cuotas de exportación de carne bovina y cítricos hacia el mercado estadounidense. “Estamos promoviendo negocios a Uruguay y también negocios uruguayos a Estados Unidos. Esa es nuestra meta”, señaló tras reunirse con el presidente Yamandú Orsi.
El anuncio llega en un contexto favorable: en 2025 las exportaciones de carne bovina uruguaya a EE.UU. crecieron un 48% interanual, alcanzando cerca de US$ 878 millones y consolidando a ese país como destino de un tercio del total exportado.
La demanda estadounidense responde a una menor producción interna y a la necesidad de cubrir su consumo.
Para Uruguay, la posibilidad de ampliar cuotas representa un respaldo inmediato a su sector agropecuario.
El acuerdo Mercosur–UE bajo revisión
El 17 de enero, el Mercosur y la Unión Europea firmaron un acuerdo de asociación que prometía crear la zona de libre comercio más grande del mundo, abarcando más de 700 millones de personas y un cuarto del PIB global.
Para Uruguay, las concesiones incluían una nueva cuota de 99.000 toneladas de carne bovina con arancel reducido al 7,5%, la eliminación gradual de aranceles para cítricos y ventajas para productos como miel, arroz y lácteos.
Sin embargo, el Parlamento Europeo votó ayer enviar el acuerdo al Tribunal de Justicia de la UE, lo que paraliza su entrada en vigor y abre un proceso de revisión que podría demorar entre 18 y 24 meses.
Agricultores europeos protestaron en Estrasburgo, temiendo impactos en la competencia interna y en la autonomía regulatoria.
Este giro introduce incertidumbre en un pacto que Uruguay celebraba como histórico y obliga a recalibrar expectativas.
La misión estratégica a China
Mientras tanto, del 3 al 7 de febrero de 2026, el presidente Orsi encabezará una misión oficial a China acompañado por más de 60 empresarios.
La agenda incluye Pekín y Shanghái, con más de 25 acuerdos previstos en comercio, tecnología, salud y facilitación aduanera.
China ya es el principal socio comercial de Uruguay (26% de las exportaciones en 2025), y la visita busca captar inversiones en sectores de mayor valor agregado, además de consolidar la relación en un contexto de diversificación.
Una política de apertura múltiple
El gobierno uruguayo insiste en que estos avances no son excluyentes. “Los avances con China y la UE no van en contraposición con Estados Unidos”, reiteró Orsi, subrayando el pragmatismo de Uruguay.
Rinaldi reconoció las preocupaciones estadounidenses por el acercamiento a China, pero respondió con una propuesta concreta: fortalecer el comercio bilateral en productos de alto valor.
La estrategia refleja la tradición uruguaya de multilateralismo y pragmatismo comercial: maximizar oportunidades en todos los mercados sin alinearse exclusivamente con uno.
En un mundo de tensiones geopolíticas y proteccionismo creciente, Uruguay apuesta por la diversificación como motor de crecimiento y estabilidad.
Una mirada general
Con el impulso estadounidense, el acuerdo con Europa bajo revisión y la misión a China en el horizonte inmediato, Uruguay enfrenta un 2026 de grandes desafíos y oportunidades.
El agro, que cerró 2025 con récords en exportaciones de carne, se prepara para navegar un escenario de expansión histórica, pero también de incertidumbre regulatoria.
La clave será combinar optimismo con cautela, aprovechando cada ventana de oportunidad sin perder de vista la volatilidad del tablero global.









