Agricultura uruguaya: entre récords de invierno y desafíos de verano
- Jorge Alonzo

- hace 3 días
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La campaña agrícola 2025/26 en Uruguay es un espejo de resiliencia y desafío. Los cultivos de invierno marcaron récords y aportaron confianza, mientras que los cultivos de verano enfrentan la incertidumbre de un clima cambiante.

Fotos de archivo que no representan el estado actual de los cultivos
En medio de un panorama incierto ante los vaivenes climáticos, el maíz de primera deja una lección clara: la dependencia de las lluvias sigue siendo un factor crítico. La soja y el maíz de segunda, en cambio, aún tienen margen de recuperación, y su desempeño será decisivo para el balance final de la zafra.
En este contexto, las previsiones de entidades de prestigio en la actividad agrícola apuntan a la necesidad de diversificación, innovación y prudencia, “pilares que permitirán al agro uruguayo seguir siendo motor de desarrollo y símbolo de resiliencia frente a los vaivenes del clima”.
Entre récords de invierno y desafíos de verano
La campaña agrícola 2025/26 en Uruguay se presenta como una radiografía de contrastes.
Por un lado, los cultivos de invierno —trigo, cebada y colza— cerraron con resultados históricos, consolidando al país como referente regional en eficiencia y diversificación.
Por otro, los cultivos de verano enfrentan un escenario más incierto: el maíz de primera sufrió pérdidas irreversibles por la falta de lluvias, mientras que la soja y el maíz de segunda aún esperan que el clima les dé una segunda oportunidad.

Resultados de los cultivos de invierno
La Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) confirmó que la zafra de invierno fue excepcional:
Trigo: 315.000 hectáreas sembradas, con rendimientos altos y buena calidad de semilla certificada.
Cebada: 190.000 hectáreas, de las cuales el 85% se destinó a maltería, con resultados satisfactorios para la industria cervecera.
Colza (canola): el gran protagonista, con 240.000 hectáreas y una producción tres veces mayor que en la campaña anterior. Este crecimiento refleja la apuesta de los productores por diversificar y aprovechar la demanda internacional de oleaginosas.
Estos números consolidan un invierno récord, que aporta estabilidad y confianza al sector, incluso en un contexto climático desafiante.
Cultivos de verano: maíz y soja en la mira

La situación cambia al analizar los cultivos de verano:
Maíz de primera:
La sequía prolongada redujo kilos en los rendimientos esperados. La falta de lluvias en diciembre y comienzos de enero afectó etapas críticas de llenado de grano, provocando pérdidas irreversibles en emprendimientos agrícolas de la zona Sur.
Aunque las lluvias recientes llegaron “a tiempo” para la soja y el maíz de segunda, el maíz de primera ya no podrá recuperar lo perdido.
Maíz de segunda:
Con mejores perspectivas, este cultivo aún puede estabilizarse si las lluvias continúan en febrero.
Soja:
Con 1,2 millones de hectáreas sembradas, la soja enfrenta un panorama dual. En el sur del país, tras semanas sin lluvias, los cultivos mostraban signos de deterioro.
Las precipitaciones de enero mejoraron la situación, pero los rendimientos dependerán de la continuidad de las lluvias en las próximas semanas.
Balance de la zafra
Cultivo | Superficie estimada | Rendimiento esperado | Estado actual |
Trigo | 315.000 ha | Alto, récord 2025 | Finalizado con éxito |
Cebada | 190.000 ha | Buen rendimiento | Finalizado con éxito |
Colza | 240.000 ha | +200% respecto 2024 | Producción récord |
Maíz 1ª | 259.931 ha | Pérdidas de kilos | Irrecuperable |
Maíz 2ª | — | Potencial estable | Recuperable con lluvias |
Soja | 1,2 M ha | 3.121 kg/ha récord | En riesgo en el sur |
Previsiones de URUPOV
La Unión de Productores y Operadores de Semillas (URUPOV) proyecta un escenario de cauteloso optimismo:
La soja podría mantener rendimientos altos si las lluvias acompañan, consolidando el récord histórico de 3.121 kg/ha alcanzado en 2025.
El maíz de segunda se perfila como clave para compensar las pérdidas del maíz de primera.
En cuanto a los cultivos de invierno, URUPOV destaca la importancia de sostener la calidad de semilla certificada y la diversificación hacia colza, que se ha convertido en un pilar estratégico.
URUPOV advierte, sin embargo, que la volatilidad climática obliga a planificar con prudencia y a reforzar la investigación en genética y manejo de suelos para sostener la competitividad del agro uruguayo.









