Cultivos de invierno: la colza lidera, el trigo retrocede y la cebada se afirma
La campaña de invierno 2026 avanza con fuerza en Uruguay. La colza marca un récord histórico de área, el trigo ajusta márgenes y retrocede, mientras la cebada se mantiene firme con buenas perspectivas productivas.

El desafío será manejar chacras y cultivares en un año Niño que puede complicar cosechas.
Colza, el cultivo estrella
La colza ya supera el 90% del área sembrada y se proyecta en torno a las 392.000 hectáreas, un récord histórico que la convierte en el principal cultivo de invierno. Representa casi la mitad del área total y confirma la tendencia de diversificación hacia brásicas, con márgenes atractivos siempre que se logren rendimientos superiores a 2.000 kilos por hectárea.
Trigo con márgenes ajustados
El trigo avanza entre un 30% y 40% de la siembra, con un área estimada de 245.000 hectáreas, lo que implica una caída del 22% respecto al año pasado. Con precios en torno a US$ 220–230 por tonelada, apenas cubre costos directos, lo que obliga a una selección muy fina de chacras y cultivares para evitar pérdidas.
Cebada con firmeza
La cebada mantiene buenas perspectivas, con unas 205.000 hectáreas proyectadas, de las cuales el 85% corresponde a cebada maltera. Los números son más atractivos que el trigo, con precios en torno a US$ 250 por tonelada y rendimientos esperados de 4.500 kilos por hectárea, lo que asegura márgenes positivos en ambientes adecuados.
Riesgos climáticos
El pronóstico de año Niño obliga a ser muy selectivo en la elección de chacras. El riesgo no está en el invierno, sino en que las lluvias se adelanten hacia noviembre, complicando cosechas y siembras simultáneas, como ocurrió en 2009. Se recomienda descartar suelos de baja aptitud y posiciones con mal drenaje, reservándolos para cultivos de verano que tienen mejores perspectivas.
Se consolida la diversificación hacia brássicas
El inicio del semestre confirma que la colza lidera la expansión de área, mientras el trigo retrocede y la cebada se mantiene firme. La campaña 2026 consolida la diversificación hacia brássicas, con márgenes más atractivos y resiliencia frente a la volatilidad del mercado internacional.
El desafío será transformar el crecimiento en área en resultados económicos positivos, manejando con precisión chacras y cultivares en un contexto climático exigente.




