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Transformación ganadera: menos novillos adultos, más eficiencia y nuevos desafíos para la exportación

hace 5 horas
4 min de lectura

Reflexiones de Patricio Cortabarría en Argentina vuelven a poner sobre la mesa el rumbo que está tomando la producción de carne vacuna.


Las declaraciones realizadas por Patricio Cortabarría durante su participación en el Congreso Federal Ganadero organizado por Rosgan, en Argentina, generaron especial atención en el Río de la Plata.

No se trata únicamente de la visión de un destacado productor y empresario del sector cárnico, sino también de la opinión de un referente que presidió la Asociación Rural del Uruguay y que ha acompañado de cerca la evolución de la ganadería nacional durante las últimas décadas.


Sus observaciones permiten comprender uno de los cambios más profundos que vive actualmente la producción vacuna uruguaya: la progresiva desaparición del novillo adulto tradicional en favor de animales más jóvenes, capaces de alcanzar elevados pesos de faena en menos tiempo.


Un cambio silencioso que ya está en marcha

Durante muchos años Uruguay construyó buena parte de su prestigio internacional sobre la producción de novillos pesados, criados en sistemas extensivos y faenados a edades relativamente avanzadas.


Sin embargo, según explicó Cortabarría, en los últimos años comenzó a consolidarse un modelo diferente. La combinación de genética, nutrición y sistemas de producción más intensivos está permitiendo obtener carcasas cada vez más pesadas en animales de menor edad.


Lejos de significar una reducción del peso de faena, el fenómeno apunta exactamente a lo contrario: producir más kilos de carne por animal y por unidad de tiempo.

La transformación responde a una necesidad económica y comercial. Los mercados internacionales continúan demandando volumen y calidad, mientras que la industria frigorífica busca mejorar su eficiencia procesando animales capaces de generar mayores rendimientos.


La agricultura modifica la ganadería

Uno de los aspectos más interesantes destacados por el dirigente rural es la creciente integración entre agricultura y ganadería.


La expansión agrícola registrada en Uruguay durante las últimas dos décadas generó una disponibilidad de granos que hoy se ha convertido en una herramienta estratégica para la producción de carne.


Muchos productores agrícolas encontraron en la ganadería una alternativa para agregar valor a su producción.

El grano dejó de ser solamente un producto de venta para transformarse también en una materia prima destinada a producir proteína animal.


Como consecuencia, los ciclos productivos se acortan, aumenta la tasa de extracción y los establecimientos logran una mayor rotación de animales.


Más protagonismo para los corrales de engorde

La terminación a corral aparece como otro de los componentes centrales del nuevo escenario.

Aunque Uruguay continúa siendo reconocido internacionalmente por sus sistemas pastoriles, los feedlots han ganado participación dentro de la cadena cárnica.

Su crecimiento permite complementar los recursos forrajeros tradicionales y acelerar la terminación de novillos destinados a los mercados de exportación.

No obstante, Cortabarría advirtió que la alimentación, por sí sola, no resuelve el desafío productivo.

La clave pasa por combinar esa mayor oferta nutricional con una selección genética capaz de transformar eficientemente el alimento en kilos de carne y, al mismo tiempo, mantener la calidad que exigen los consumidores internacionales.


Más vacas de cría para sostener el crecimiento

Otro dato relevante es la expansión del rodeo de cría registrada en Uruguay durante los últimos años.

El aumento del número de vacas de cría refleja una decisión estratégica de fortalecer la base productiva del negocio ganadero.

Más vientres significan mayor capacidad para producir terneros y sostener el crecimiento futuro de la cadena cárnica.

Sin embargo, este proceso también plantea nuevos desafíos. Una importante proporción de esos rodeos continúa desarrollándose sobre campo natural, por lo que mejorar la productividad exigirá mayores avances en manejo, suplementación y tecnología.


La ganadería del futuro ya no se discute solo en Uruguay

Las reflexiones de Cortabarría adquieren una dimensión regional porque encuentran a Argentina transitando un proceso de creciente orientación exportadora.

Por esa razón, la experiencia uruguaya despierta interés al otro lado del río.

La combinación de trazabilidad, genética, alimentación estratégica y orientación hacia los mercados internacionales aparece como una referencia para numerosos productores argentinos.

La discusión ya no pasa únicamente por determinar qué demanda el mercado mundial, sino por identificar qué tipo de animal puede producir cada región de manera eficiente y competitiva.


Calidad, sostenibilidad y mercados

Mirando hacia adelante, el desafío de la ganadería uruguaya no será solamente producir más carne.

Los principales compradores internacionales exigen cada vez con mayor intensidad atributos vinculados a la calidad, la inocuidad de los alimentos, el bienestar animal y la sostenibilidad ambiental.

En ese contexto, la capacidad de demostrar procesos productivos eficientes y de baja huella ambiental será tan importante como los propios indicadores productivos.


Las declaraciones de Patricio Cortabarría reflejan precisamente esa nueva realidad. Uruguay busca mantener su liderazgo como país exportador de carne vacuna, pero adaptando sus sistemas para producir animales más eficientes, más jóvenes y mejor preparados para responder a las exigencias de los consumidores del futuro.


El mensaje es claro: el novillo adulto que caracterizó durante décadas a la ganadería uruguaya cede espacio a un nuevo modelo productivo donde genética, nutrición y eficiencia se convierten en los principales motores del crecimiento.

 
 
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